martes, 12 de mayo de 2015

Seguridad en tu rincón de costura

Buenos días mis entrometidos!!!

Hoy llegamos con un poco de retraso. La vida me atropella y se me pasan las horas sin darme cuenta, y la verdad es que llevar un ritmo de cuatro publicaciones semanales con dos niños pequeños y una bicicleta elíptica que me reclama más de cara al verano se hace complicado. 

Me he decidido a escribir esta entrada sobre seguridad en el rincón de costura después de un accidente que tuve la semana pasada. Puse en Facebook esta foto y al rato me di cuenta de que últimamente se habla mucho de esto pero de una manera muy difusa.



Yo coso con gafas de seguridad bastante a menudo, aunque seguro que menos de lo que debería. Lo hago por un par de sustos con roturas de aguja. Las agujas se suelen romper en dos partes. Una se queda enganchada en la máquina y la otra al hilo, con lo que no hay riesgos. Pero en ocasiones, se parte en tres trozos o más. Y uno de esos trozos salta. Y a mi siempre me saltan a los ojos. Tres veces me ha pasado esto, y tres veces me ha saltado un trozo de aguja a los ojos. Una vez a "la zona de la ojera", otra al párpado superior casi en la ceja y otra al párpado móvil. Si no llego a cerrar el ojo de la impresión del ruido, me quedo ciega. 

Desde entonces tengo unas gafas de seguridad conmigo, y cuando creo que hay riesgo, me las pongo. Aunque a veces el riesgo no avisa y la rotura llega sin avisar. De hecho, la semana pasada estaba cosiendo un popelín para una camisa, que ya ves tú lo dura que es esa tela.

También se habla mucho últimamente de los protectores de aguja, sobre todo para los niños. Se trata de una pieza plástica que tapa la aguja y que impide meter el dedo. Bien, es seguro, pero es un auténtico engorro. Cada vez que necesites enhebrar la aguja ya sea por cambio de hilo como por rotura del mismo, tienes que desatornillar y volver a atornillar la pieza. 




La verdad es que no creo que la aguja sea el gran problema aquí. Yo considero mucho más peligroso el tornillo sujeta agujas. Ya me he dado con el en los dedos más de una vez y os aseguro que duele. Lo sé, soy una bruta, pero aprended de mis errores. 

Aunque también hay opciones como este protector de dedos que parece menos trasto:



Ni que decir tiene que no corras con el pedal más de lo que sois capaces. Y si vuestra máquina es muy rápida y no conseguís controlarla, podéis ponerle un tope al pedal para que no baje hasta el fondo de su recorrido.

No voy a meterme en posturas y ergonomía, porque de eso sabemos todos y nadie hace caso, pero intentemos que un lugar lleno de agujas, alfileres, tijeras y cúteres sea lo menos peligroso posible.

Muchas gracias por vuestro comentarios.

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